Foto: Trencadís (cerámica fragmentada) en el Parc Güell de Barcelona

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domingo, 30 de diciembre de 2012

La rebelión de Satán

Miniatura persa s. IXX. Escena de la inclinación de los ángeles ante el recién creado Adán por orden de Dios, mientras arriba a la derecha en color oscuro, Iblis (Satán) se niega a obedecer.



"Sí, Dios creó al hombre ante nuestros ojos, los de los ángeles. Luego, de repente, nos pidió
que nos prostáramos ante él. Y, tal como está escrito en la azora de los Lugares Elevados, mientras todos los demás ángeles se postraron, yo me negué. Le recordé que Adán había sido creado de barro y yo de fuego, una materia muy superior, como todos sabéis. No me postré ante el hombre. Y Dios me consideró "soberbio".
-Desciende del Paraíso -me dijo-. No te corresponde  a ti presumir de grandeza aquí.
-Permíteme que viva hasta el día del Juicio, hasta la resurrección de los muertos- le pedí.
Me lo permitió. Y yo le prometí que durante todo este tiempo me dedicaría a apartar del buen camino a la estirpe de Adán, quien fue la causa de mi castigo por no haberme postrado ante Él. Y Él me contestó que enviaría al Infierno a todos a los que yo apartara del buen camino. Sabéis que ambos seguimos cumpliendo nuestra palabra".
 
Orham Pamuk, Yo el Diablo (capítulo 47 de Me llamo rojo)


"Dios ordenó a Iblis: '¡Prosternaté ante Adán!', y sin embargo, Dios no quería que lo hiciera y él no lo hizo".

Hoywiri, Kashf-ol mahyub




En la tradición islámica Satán es conocido como Iblis, nombre donde encontramos la raíz arábiga trilítera BLS cuyo significado se relaciona con estar abatido, triste y sombrío, llevado a la desesperación. Fue antes de su expulsión el ángel más elevado de la Corte de Dios, sirviéndole durante setencientos mil años según algún texto, allí era conocido con su primer nombre 'Azāzil. Dios creó a Iblis de fuego y a Adán de barro. Cuando Dios ordenó a los ángeles prosternarse ante Adán todos obedecieron excepto Iblis, motivo que tendría como resultado la expulsión de su cercanía, castigo que padecerá hasta el Día Final. Viendo en Adán el motivo de su expulsión, Iblis juró ante Dios que llevaría a sus descendientes lejos del creador por el camino del mal.
Dentro de las abundantes interpretaciones esotéricas y gnósticas de textos sagrados, algunos  maestros sufíes exponen la opinión de que la negativa de Iblis a prosternarse ante Adán fue Voluntad de Dios y dispuesta por el decreto preeterno. El imán Ya'far  Sādeq lo comenta así:

"Él ordenó a Iblis prosternarse ante Adán, deseando que no lo realizase, pues si lo hubiese deseado, Iblis lo habría hecho. Él prohibió comer del árbol, aunque desaba que lo hiciese, pues si no lo hubiese deseado, Adán no habría comido."

En la literatura sufí también aparecen escritas las motivaciones expuestas por el propio Iblis que le llevaron a su desobediencia, ésta tan solo aparente, porque el hizo lo que verdaderamente Dios quería. Según Sanāi:

"Adán era de de arcilla; yo era de luz purísima;
yo me decía que yo era el elegido, más el elegido fue Adán
Los ángeles me decían: ¡No te prosternaste!
¿Cómo podría hacerlo si eso fue lo que Él quería?
Oh alma mía, ven, no descanses en tu devoción;
estos versos son para aquellos que poseen visión.
Cuando finalmente, comprendí qué destino me había tocado;
las lágrimas de cien fuentes manaron de mis ojos.
¡Oh vosotros, los cuerdos en el amor!, yo tampoco cometí pecado;
no se puede hallar el camino hacia Dios sin su satisfacción."

Algunos sufíes también son de la opinión de que la desobediencia de Iblis a inclinarse ante Adán era debida a su condición de verdadero testigo de la Unicidad divina, y por lo tanto solo reconocía y deseaba a Dios, y solo a él debía sumisión. "Yo solo te reconozco a Tí y solo me prosterno ante Tí". Como testigo de la Unicidad Divina (mowahhed), Iblis se encontraría en el estado privilegiado del que ha ido más allá del mundo de la dualidad, del que ve todo lo que tiene lugar en la creación como emanación de Dios. Son muchos los maestros que por esto lo alabarán, viendo en él un verdadero amante de la Belleza y la Majestad divina. Es según esta interpretación de la figura de Iblis por lo que sería considerado dentro de alguna doctrina como un verdadero caballero espiritual, un yawanmard. Él no se prosternó ante Adán porque en el reino de la caballería espiritual uno no debe elegir a otro por encima de Dios (¿Posible antecedente del supuesto culto satánico en Occidente de los Caballeros Templarios a la figura de Baphomet?). Siendo fiel a esta norma de caballería hasta las últimas consecuencias, Iblis mostró tal virilidad que aceptó la eterna maldición, de este modo no permitió que su nombre fuese mancillado en el registro de los caballeros por prosternarse ante Adán. Sobre la aceptación sin reservas de la voluntad divina y su espiritu de sacrificio 'Ein-ol Qozat Hamadani escribe:

Iblis dijo: "Desde que mi Bienamado me obsequió con su recuerdo, no me preocupo de si el manto es blanco (de la dicha) o el manto negro (de la desdicha), y quien haga la distinción entre ambos sigue siendo un inmaduro en el amor. De la mano del Amigo, (venga lo que venga es bueno), sea miel o veneno, dulce o amargo, Misericordia o Cólera. Quien únicamente ama Su Misericordia, en realidad, sólo se ama a sí mismo, no al Amado".

Así Iblis, a pesar de ser maldecido y humillado, sería considerado un modelo de autosacrificio y altruismo, valores indispensables de todo yawanmard, que textualmente se podría traducir como "el eternamente joven" o "el joven de espíritu". En la Persia pre-islámica se llamaba con este nombre a los seguidores de la teosofía de los reyes. Ésta tradición de caballería (yawanmardi) estaba basada en los valores de la generosidad, sacrifio y humildad, compasión hacia todas las criaturas,  dedicación y auxilio de los oprimidos y desamparados, así como no faltar nunca a la palabra dada. Todas esta cualidades se convirtieron más tarde en las virtudes del hombre perfecto de los sufíes. Actualmente en Persia todavía se refieren con este nombre a los hombres de bien en general, y en especial a los sufíes como herederos de esta teosofía en el Islam. 
En las diferentes interpretaciones que ha inspirado la figura de Iblis dentro del esoterismo islámico abundan evidentemente las negativas, entre ellas la envidia, tal como se puede apreciar en estos versos de Rumi pertencientes al Mathnawi:

"Si en la Senda la envidia te agarra del cuello,
es la (manera) de Iblis y su extrema codicia.
Porque él, a causa de su envidia, odia a Adán
y está en guerra con la dicha por esa envidia".

También en el Mathnawi encontramos palabras que previenen sobre el poder ejercido por Iblis a través de la fantasía:

"Has de saber que Satán está en todo aquel que apaga tu espíritu.
Se ha escondido el Demonio bajo tu piel.
Cuando no encuentra una forma (externa), entra por la fantasía,
para que  esa fantasía te lleve a obrar mal:
ora la fantasía de la lujuria, ora de tu negocio,
ora la fantasía del conocimiento, ora la de tu casa y tu hogar.
Estate atento, repite en cada instante: 'No hay poder...', 
no sólo con palabras sino también en lo hondo de tu alma".

Rumi dedicó algunos textos a Iblis en su obra, entre ellos transcribo algunos analizados por William C. Chittick en un capítulo de su libro La doctrina sufí de Rumi, en los que cabe destacar la idea de que Iblis es parte integrante e inseparable de la creación divina y, como no, también del hombre.


La Caída (Fragmentos)
Por
William C. Chittick 
 

El estado del hombre en la tierra como individuo separado de su prototipo espiritual se debe a la caída de Adán. Rumi explica a su vez la caída diciendo que proviene del hecho de que Dios expulsó a Iblis (Satán) del Cielo. Según el Corán,

Nosotros (Dios) te creamos (al hombre); cuando te formamos,
dijimos a los ángeles: "Inclinaos ante 
Adán"; así, pues, se inclinaron,
salvo Iblis -no era uno de los que se inclinan.
Dijo Él: "¿Qué te impidió
Inclinarte cuando te lo ordené?"
Dijo él: "Yo soy mejor que él; Tú
Me creaste de fuego, y a él lo creaste de arcilla".
Dijo Él: "Desciende de aquí;
no te corresponde llenarte de orgullo,
así, pues, vete; en verdad, eres de los que son humillados"
(VII, 10-12)

La razón por la que Iblis no se inclinó ante Adán es que sólo veía el lugar de Adán en el macrocosmos, es decir, sólo veía los aspectos externos de la naturaleza. Por otra parte, Iblis decidió no inclinarse ante Adán haciendo uso de la razón, o la facultad de conocimiento individual y particularizado (juz'i), separado de la gnosis y la iluminación que proviene del Intelecto divino. Ve con discernimiento, dice Rumi,

No sea que te conviertas en un hombre ciego de un ojo, como Iblis; éste, como persona disminuida (privada de visión perfecta), ve (una) mitad y no (la otra) mitad.
Vio la arcilla de Adán pero no vio su obediencia a Dios:
vio en él a este mundo pero no vio a ese (espíritu) que contempla más allá del mundo (IV, 1616-17)

Él (Iblis) tenía conocimiento, (pero) como no tenía amor religioso no vio en Adán más que figura de barro (IV, 260)

El que está bendecido y familiarizado (con los misterios espirituales) sabe que la inteligencia (la razón) es de Iblis, mientras que el amor (la gnosis) es de Adán (IV, 1402)

Iblis es la personificación de la tendencia que hay en el cosmos hacia la dispersión y el alejamiento del Centro, la que hace que el mundo esté separado de Dios.


Representación de Iblis (Satán) en el manuscrito del s. XIV Kitab al-Bulhan (Libro de las Maravillas) de Abul Hasan Al-Isfahani


Microcósmicamente, representa la tendencia del hombre que ocasionó la Caída, es decir, su nafs o yo carnal. De modo similar, los ángeles que se inclinaron ante Adán están relacionados con la naturaleza más íntima del hombre y con sus facultades espirituales, y así con el amor a Dios, la gnosis, y el conocimiento integral de la esencia del hombre.

Puesto que el Ángel es uno en origen con la Inteligencia (la gnosis, no la razón) (y sólo) se han convertido en dos fromas (diferentes) por la Sabiduría (divina)...
La Carne (nafs) y el Diablo (también) han sido (esencialmente) una misma cosa desde el principio, y han sido un enemigo y un envidioso de Adán.
El que vio a Adán como un cuerpo huyó (de él con desdén), mientras que el que (lo) vio (como) la Luz fiel se inclinó (venerándolo) (III, 3192 ss.).

El alma carnal y el Diablo (siempre) han sido una sola persona (esencialmente); (pero) se han manifestado de dos formas...
Tienes un enemigo así en tu parte interior: él es el impedimento del inelecto y el adversario del espíritu y la religión (III, 4053 ss.).

Al igual que Iblis no podía ver nada más que los aspectos exteriores, la caída de Adán también se produjo cuando sólo miró la forma externa de la creación y vio el mundo como una realidad independiente aislada de Dios. La caída del hombre es el resultado de la ceguera del "ojo del corazón" (chasm-i dil o 'ayn al-qalb), el único que ve con la visión de la gnosis.

Enfermo, sin duda, y con mal sabor es el corazón que no conoce (no puede distinguir) el gusto de esto y aquello.
Cuando el corazón se vuelva sano (se cure) del dolor y la enfermedad, reconocerá el sabor de la falsedad y la verdad (puesto que "Dios enseñó los Nombres a Adán").
Cuando el deseo de Adán por el trigo (el fruto prohibido) creció, le robó la salud al corazón de Adán...
... el discernimiento huye del que está ebrio de vanos deseos (II, 2737 ss.)

(Dios dijo:) "Oh Adán, busca mi Realidad, que cautiva el corazón: abandona la cáscara y la forma (exterior) del trigo (prohibido)" (VII, 3710)


 Adán y Eva expulsados del paraíso. Miniatura persa procedente de Falnama el Libro de los presagios s. XVI


(...) Antes de la caída todas las criaturas estaban unidas en armonía y manifestaban las cualidades de Dios en una riqueza simultánea. "Ovejas y lobos vivían juntos y en paz". Pero con la pérdida del Edén las posiciones se materializan y la criatura se enfrentó a la criatura." "¡Descended!", dice Dios en el Corán, "seréis enemigos unos de otros" (VII, 23). Se produciría una secuencia de acontecimientos análoga si los pensamientos encontrados en la mente de las personas se materializaran de golpe y, una vez materializados, empezaran a hacerse pedazos unas a otras.

Desde el punto de vista moral, los acontecimientos que ocasionaron la caída de Adán se consideran un pecado y un defecto, pero desde un punto de vista estrictamente metafísico no es necesariamente así; la caída se puede ver como una consecuencia necesaria del despliegue de las posibilidades principales o arquetipos contenidos en el "Tesoro Escondido". Si Adán no hubiera caído, no se habrían podido manifestar todas las posibilidades presentes en la esencia divina. Rumi muestra algo de esta perspectiva en el pasaje siguiente:

Una marca de Adán desde la eternidad era esta: que los ángeles pusieran la cabeza (en el suelo) ante él, porque era el lugar de él (es decir, adecuada para la dignidad de Adán).
Otra marca era que Iblis, diciendo "Yo soy el rey y el jefe", no inclinara su cabeza.
Pero si Iblis también hubiera venerado (a Adán), él (Adán) no habría sido Adán: habría sido otro.
A la vez la veneración de todos los ángeles es la piedra de toque de él, y su negación por aquel enemigo (Iblis) es lo que lo prueba (II, 2119-22)

(...) La tendencia separativa y "negativa" personificada por Iblis, que se manifiesta en el nivel macrocósmico por la separación respecto a Dios del hombre caído y por todos los males que siguen a ello, posee también un aspecto positivo, que es particularmente evidente en el nivel del macrocosmo. En ausencia de esta tendencia el universo no podría mantenerse unido ni un instante, ni podría existir ningún ser creado, pues esta tendencia es en sí misma uno de los elementos constitutivos de la existencia. Es la separación respecto a Dios lo que "solidifica" el mundo.
Así, si todos los hombres alcanzaran el estado de Hombre Universal (lo que en el estado actual de la existencia cósmica es de hecho una imposibilidad), el mundo sería reintegrado en el Principio, y el Edén se restablecería, es decir, el mundo como tal dejaría de existir.
En el Mathnawi, Rumi expresa estas ideas diciendo que la desatención -el olvido de Dios- mantiene el mundo: 'A'ishah (una de las esposas del Profeta) pregunta al Profeta cuál es la verdadera razón de la lluvia que acaba de caer. El Profeta responde que

..."esta (lluvia) tenía el objeto de mitigarel dolor que se abate sobre la raza de Adán en su desgracia (por haber perdido el Edén).
Si el hombre permaneciera en ese fuego de dolor...
...(todos) los deseos egoístas abandonarían a los hombres."
El olvido (de Dios), oh amados, es el pilar (el puntal) de este mundo; la inteligencia (espiritual) es la ruina de este mundo.
La inteligencia pertenece a aquel (otro) mundo, y, cuando prevalece , este mundo se desmorona.
La inteligencia es el sol y la codicia es el hielo, la inteligencia es el agua y este mundo la suciedad.
Un hilillo (de inteligencia) viene de aquel mundo, para que la codicia y la envidia no rujan (demasiado fuerte) en este mundo.
Si el hilillo de lo Invisible se hiciera más grande (y la inteligencia entrara en el mundo a través de los que han realizado el estado de Hombre Universal, en este mundo no quedarían virtudes ni vicios (del mismo modo que la caída suspuso obtener el conocimiento del bien y el mal, la vuelta al Paraíso significaría ir más allá del bien y el mal) (I, 2063 ss.).

(...) En última instancia, el mantenimiento del mundo depende de un equilibrio entre lo contemplativo que ha realizado el estado de Hombre Universal y el hombre caído, que vive en un estado de olvido. Si todos los hombres llegaran a convertirse en el Hombre Universal, el mundo desaparecería. Si todos fueran caídos, se desintegrarían en el caos. Ambos son necesarios para que las posibilidades principales inherentes en los Nombres y Cualidades divinos puedan manifestarse.

Este mundo marcha a causa de la desatención; de no ser por la desatención, este mundo no seguría existiendo. El anhelo de Dios, el recuerdo del mundo futuro, la ebriedad, el éxtasis: estos son los arquitectos del otro mundo. Si todos estos sobrevivieran, partiríamos sin excepción hacia el otro mundo y no permaneceríamos aquí. Dios Altísimo desea que estemos aquí, para que pueda haber dos mundos. Por esto ha designado a dos gobernadores, uno la atención y el otro la desatención, para que ambas casas puedan permanecer habitadas (Discourses, p. 120)


Angel, miniatura persa s. XVI


Para finalizar dejo un texto con una ingeniosa y bella metáfora con un diálogo entre Iblis y Adán en el que éste parece ser recriminado por aquél ante su creencia -erronea- de sentirse superior. La bibliografía indica que pertenece al Kashf al-asrar, una interpretación lingüística, literal, histórica y gnóstica del Qorán escrita en persa en el año 1126.


Se cuenta que cuando Iblis se encontró con Adán, le dijo: "Sabe que a ti se te dio un rostro inmaculado y a mí uno ennegrecido, pero no estés tan seguro de ti mismo, pues nuestra situación es como la del hortelano que cuida del almendro en el huerto hasta que da sus frutos, lleva las almendras al mercado y las vende. Algunas de estas almendras las compra un cliente feliz y otras un cliente apenado. El apenado las tuesta y las esparce sobre el ataúd de su muerto querido en su duelo, mientras que el feliz las cubre con azucar y las reparte como dulces en su fiesta. Oh Adán, yo soy como las almendras tostadas que se esparcen sobre los ataúdes y tú como las que se reparten en las ocasiones dichosas. Sin embargo, debes saber que el hortelano de ambas es el mismo y que ambos hemos bebido del mismo arroyo. Si uno está en contacto con flores, se impregna con su aroma, y si uno está en contacto con espinas, sus ojos se rasgan con ellas".


Esta entrada se escribió en ESTE recomendable lugar junto al Parque Natural del Cadí-Moixeró (Catalunya)



Lecturas:

Wiliam C. Chittick, La doctrina sufí de Rumi. Olañeta Editor 2008

Dr. Javad Nurbakhsh, El gran Satán. Una visión sufí del ángel caído. Editorial Nur 2006


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14 comentarios:

M.A.O dijo...

Has seleccionado un muy buen tema para finalizar el presente calendario. El bien y el mal, dios y satanás, y el hombre...esto que somos y que jamás dilucidaremos totalmente, el eterno enigma de la existencia humana y su relación con otros niveles de existencia, el cosmos, lo magnífico, lo aterrador, el enigma final...Quedo prendada de la última metáfora del texto, y así será, sin duda, a idéntico origen infinitas posibilidades de despliegue...ópticas disimiles, perspectivas diferentes. Creo que, a cada paso que damos, tenemos la opción de impregnarnos con el aroma de las flores o, por el contrario, dejar que nuestros ojos sean rasgados por ellas...
¡¡Muchas gracias querido Amigo por todas las entradas que hemos disfrutado este año!!!

Un bello deseo de paz y amor para tu vida y un fuerte, fuerte abrazo!!

¡Hasta el próximo año!!!

Jan dijo...

Así es Mabel, en gran medida depende de nosotros disfrutar del aroma de las flores o de ser rasgados por sus espinas.
Muchas gracias a ti por tu siempre grata compañía a lo largo de todo el año, y gracias por enriquecer este espacio con tus sugerentes y motivadores comentarios.

Mis mejores deseos para este 2013 ya comenzado querida amiga, te envío un enorme abrazo con todo mi afecto.

Baruk dijo...

Es una concepción complicada la de la presencia de Satán, entender porque tiene que existir es durillo..

De todas formas y aunque ello no me tranquilice, me quedo con la opinión de que todo puede ser cuestión de perspectiva:
...El que vio a Adán como un cuerpo huyó (de él con desdén), mientras que el que (lo) vio (como) la Luz fiel se inclinó (venerándolo) (III, 3192 ss.)

Una abraçada Jan

Molt BON ANY 2013!!

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Jan dijo...

Bon Any, Baruk

el problema del mal ha hecho correr ríos de tinta en todas las tradiciones. La idea recogida entre los textos de Rumi refiriéndose a la inevitable dualidad, de las fuerzas contrapuestas imprescindibles para dar lugar al mundo creado me parece muy sugerente, algo que parece anticipar las conclusiones a las que llegaron autores como Carl G. Jung, tema sobre el que escribió extensamente. Te dejo estas palabras suyas:

"La angustiosa realidad es que la vida cotidiana del ser humano se halla atrapada en un complejo inexorable de opuestos -día y noche, nacimiento y muerte, felicidad y desdicha, bien y mal. Ni siquiera estamos seguros de que uno de ellos pueda subsistir sin el otro, de que el bien pueda superar al mal o la alegría derrotar al sufrimiento. La vida es un continuo campo de batalla. Siempre lo ha sido y siempre lo será. Si no fuera así nuestra existencia llegaría a su fin".

Rainer María Rilke escribió también sobre la cuestión en su poema Los sonetos de Orfeo, ya sabes, aquel que bajó a los infiernos:

"Sólo aquél cuya radiante lira
haya tañido en la sombra
podrá seguir mirando hacia adelante
y recobrar su infinita alabanza.
Sólo quien haya comido
amapolas con los muertos
descubrirá para siempre
sus acorde armónicos.
No obstante la imagen en el estanque
suele desvanecerse:
Conoce y permanece en paz.
En el seno del Mundo Dual
todos los sonidos terminan
entremezclándose eternamente".

Una forta abraçada

Baruk dijo...

Jung -y no solo sobre su idea del mal-, siempre me fascina. Pero en cuanto a esta reflexión suya que nos indicas: ... La vida es un continuo campo de batalla. Siempre lo ha sido y siempre lo será. Si no fuera así nuestra existencia llegaría a su fin". Me gustaría preguntarle: Si fuera así, si no existiera el campo de batalla y la existencia llegara a su final ...qué?


Y Jan, el poema que transcribes de Rainer Maria, es sublime. Me lo he repasado un montón de veces.

Tons

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PD. Me ha recordado la experiencia que vivió un prisionero de guerra: http://elmundodemalvis.blogspot.com.es/2013/01/el-pozo.html

...Sólo quien haya comido
amapolas con los muertos
descubrirá para siempre
sus acorde armónicos...



*

Jan dijo...

Elegí ese poema de Rilke porque de sus versos podría entresacarse la referencia al necesario descenso a lo más oscuro del alma para descubrir la propia sombra, paso al parecer ineludible antes de acometer cualquier intento de autorrealización. Estaría en consonancia con algo que dijo Jung:

"Uno no alcanza la iluminación fantaseando sobre la luz, sino haciendo consciente la oscuridad".

Muy interesante el relato que enlazas Baruk, gracias por dejarlo.

hiniare dijo...

Es divertido ver los esfuerzos que han hecho las tradiciones monoteístas para encajar en sus creencias la figura del demonio. Gran creación de la religión mazdeísta, que lo tenía muy claro: el poder bueno contra el poder malo, los dos al mismo nivel. Pero en una religión con un Dios creador y todopoderoso, ¿cómo se entiende que haya creado el mal, y que lo consienta? Ahí vienen los malabarismos teológicos, hasta llegar a decir que sin mal, todos estaríamos salvados y se acabaría el mundo (si es para ir a un mundo mejor, ¿cuál es el problema?).

No puedo estar de acuerdo con esas palabras de Jung, porque no soporto el dualismo, y no lo digo sólo como concepto filosófico, sino en todos los aspectos de la vida. Ahí creo que los orientales van por buen camino cuando lo niegan. Yo también lo niego, el dualismo es una solución fácil para la mente, pero prefiero la visión de los teólogos primitivos que veían el mal como ausencia de bien, el pecado como una nada. Lo cual significa dejar fuera de juego a un personaje tan literario y fantástico como el demonio.
Feliz año nuevo, y que esté lleno de temas interesantes como éste.
h.

Jan dijo...

Una parte importante de la obra de Jung trata sobre la cuestión de la coincidentia oppositorum, la integración de los opuestos, proceso que tendría como finalidad alcanzar la plenitud de la conciencia. Esta coincidentia opositorum o el misterio de la totalidad implicada en símbolos y mitos cosmogónicos que explican la creación por la fragmentación de una unidad primordial, en sus diferentes ritualizaciones tradicionales han tenido como fin acceder a la realidad última, la eternidad metafísica más allá del bien y el mal. El ejemplo de la religión mazdea que apuntas es muy elocuente, Ormuz y Ahrimán, las tinieblas y la luz, tienen un mismo origen, Zervan, el dios del tiempo ilimitado. Mas atrás dejaba unos versos de Rilke: "En el seno del Mundo Dual todos los sonidos terminan entremezclándose eternamente".
En la India el tema de la realidad última, del ser unitario oculto en la multiplicidad se encuentra representado en muchos mitos. En los Vedas se narra el conflicto entre los Devas y los Asuras, los dioses y los demonios, las potencias de luz y las tinieblas. Según Mircea Eliade, si bien en la realidad inmediata, la que se manifiesta ante nuestros ojos, unos y otros son irreconciliables, de naturaleza diferente y condenados a combatirse desde el principio de los tiempos, antes de la creación, antes de que el mundo hubiese tomado su forma actual, eran consustanciales. Esta historia "secreta" védica manifiesta la consanguinidad de los Devas y los Asuras, que proceden de un mismo principio. Se reconoce aquí una perspectiva (metafísica)en que los contrarios se reabsorben y las oposiciones se anulan. En la experiencia inmediata, concreta, histórica, los Devas se oponen a los Asuras, y el hombre tiene el deber de perseguir el bien y combatir el mal. La existencia del mundo presupone la separación entre tinieblas y luz, entre bien y mal.

Lo que manifestarían estos y tantos otros mitos cuyos relatos implican la coincidentia opositorum, la unión de los contrarios, la totalización de los fragmentos, sería la insatisfacción del hombre por su situación actual de sentirse separado de un estado atemporal, paradisíaco. Y también según Eliade en "Mefistófeles y el Andrógino": "Son muchas la creencias que revelan la nostalgia de un paraíso perdido, de un estado pardójico en el cual los contrarios coexisten y donde la multiplicidad compone los aspectos de una misteriosa unidad".

Tal como dices hiniare, el tema es sumamente interesante e, inagotable...

Mis mejores deseos para este año que comienza, que encuentres muchos días luminosos.

hiniare dijo...

Yo estoy por la labor de la integración de los opuestos. Me gusta el símbolo yin-yang, porque ahí el blanco y el negro no están condenados a combatirse, sino que se transforman uno en otro. Para mí no es ni blanco ni negro, sino todo lo contrario.

Nos leemos,
h.

Jan dijo...

"El chino sabio diría, con las palabras del I Ging, que cuando Yang ha alcanzado su máxima fuerza va a nacer en su interior el oscuro poder de Yin, pues al mediodía comienza la noche y Yang se rompe y cambia en Ying"

Estas palabras de Carl G. Jung -quien tanto escribiera en sus obras sobre la integración de los opuestos- se encuentran en su interesante introducción a "El secreto de la flor de oro", un texto de sabiduría tradicional china que junto a Richard Wilhelm dio a conocer a Occidente.

Saludos hiniare, nos leemos

Iconos Medievales dijo...

El demonio, en una interesante representación en el Codex Gigas:

http://www.kb.se/codex-gigas/eng/Browse-the-Manuscript/Djavulen/?mode=1&page=577#content

El demonio es a dios como la sal al mar

Jan dijo...

"El demonio es a dios como la sal al mar." Me encanta..., sintético y lúcido.

Interesante la iconografía del Codex Gigas..., sin duda ese Diablo recuerda mucho al del "Libro de la Maravillas" de Abul Hasan que ilustra esta entrada, le echaré un vistazo más detenido a ese manuscrito.

Gracias Iconos, eres un solete.

Un besazo.

Iconos Medievales dijo...

Gracias a tí!

TIOGILITO dijo...

Ya decía yo que me gustaba este blog.Al ver aparecer a Baruk todo se aclara. Bueno...y los demás.
Enhorabuena. Estupendo trabajo.
Tiogilito.